La agenda y las citas
Que el cliente reserve solo, que cada profesional vea sus huecos y que los recordatorios salgan sin que nadie los mande.
Digitalización de negocios
Es que la información deje de vivir en libretas, en un Excel y en la cabeza de una persona, y pase a estar en un sitio del que puedas consultarla, medirla y automatizarla. Trabajo con cualquier sector: lo que se repite de un negocio a otro no es el oficio, es el desorden.
Media hora de llamada, gratis. Si no te hace falta lo que hago, te lo digo ahí.
Las señales
Ninguna de estas frases habla de tecnología. Todas cuestan dinero.
Si te reconoces en dos o más, no tienes un problema informático: tienes trabajo que se está haciendo a mano y que podría hacerse solo. Eso es lo que se digitaliza.
Qué se puede digitalizar
Una clínica, una empresa de limpiezas y una academia no se parecen en nada, pero las siete cosas que se les atascan son las mismas. Por eso trabajo con cualquier sector.
Que el cliente reserve solo, que cada profesional vea sus huecos y que los recordatorios salgan sin que nadie los mande.
Todo lo de una persona en un sitio: sus datos, su historial, lo que se le hizo, lo que pagó y lo que queda pendiente.
Del presupuesto a la orden de trabajo y de ahí a la factura, sin volver a escribir lo mismo tres veces.
Cobrar online, controlar lo pendiente y sacar la facturación sin pelearte con una hoja de cálculo.
Recordatorios, confirmaciones y seguimientos que salen solos, por email, SMS o WhatsApp.
Partes desde el móvil, fotos del antes y el después, firma del cliente en el sitio y todo llegando a la oficina al momento.
Cuatro números que te digan cómo va el mes, en una pantalla, sin montar un cuadro de mando imposible.
Cómo lo abordo
La mayoría de las digitalizaciones que fracasan no fracasan por el software: fracasan porque se intentó cambiar todo a la vez mientras el negocio seguía abierto.
Media hora de llamada y, si hace falta, una visita. Me cuentas cómo trabajas hoy: quién hace qué, dónde se apunta cada cosa y en qué se te va el tiempo. Sin hablar todavía de software.
Salen diez cosas mejorables y no se hacen las diez. Ordenamos por lo que más duele y menos cuesta arreglar, y te digo cuáles no merece la pena tocar todavía.
Se empieza por una, se pone en marcha y se comprueba que la usáis de verdad antes de seguir. Un proyecto que lo cambia todo de golpe es un proyecto que nadie adopta.
Al mes de estar funcionando siempre aparecen tres detalles. Se ajustan y a partir de ahí el sistema es vuestro.
Con quién trabajo
Fisioterapia, osteopatía, podología, psicología, nutrición. Agenda por profesional, historial y recordatorios.
Ver la página de clínicas →Reserva de clases, control de plazas, bonos y seguimiento de socios.
Limpiezas, reformas, mantenimiento, instalaciones. Presupuestos, visitas de valoración y partes de trabajo.
Peluquerías, uñas, centros de estética. Reservas, servicios, bonos y ficha de cliente.
Presupuestos, órdenes de trabajo, avisos al cliente y control de lo que entra y sale.
Matrículas, grupos, horarios, cuotas y comunicación con las familias.
Si el tuyo no está, no significa que no encaje: significa que todavía no me ha llegado ninguno. Cuéntamelo y te digo con franqueza si te puedo ayudar.
Dudas razonables
Depende, y te lo diré en la primera llamada. Si eres tú solo y con una agenda compartida y una herramienta de veinte euros al mes lo tienes resuelto, te lo voy a recomendar y no te voy a cobrar nada. Un desarrollo a medida compensa cuando ya has probado lo genérico y se te queda corto, o cuando tu forma de trabajar no cabe en el molde de nadie.
Eso normalmente es un buen motivo para ir a medida, no un problema. Los programas de catálogo están hechos para el negocio promedio de su sector; cuanto más te sales de esa media, peor te encajan y más te toca adaptarte tú. Lo raro se puede programar; lo que no se puede es meterlo con calzador en un producto que no lo contempla.
No pasa nada, es lo normal y para eso está la llamada de diagnóstico. No necesitas venir con la solución pensada: solo con lo que te está costando tiempo o dinero. La parte de decidir qué se hace primero es trabajo mío.
No, y no te lo recomendaría aunque quisieras. Se empieza por una cosa, se pone en marcha y se comprueba que se usa. Un cambio total obliga al equipo a aprenderlo todo a la vez mientras siguen atendiendo clientes, y lo que suele pasar es que se vuelve a la libreta a la semana.
Es el riesgo real de cualquier digitalización, mucho más que la parte técnica. Por eso el sistema se diseña sobre cómo trabajáis ya, se hace en fases y se entrega con formación. Si a tu equipo le cuesta más que la libreta, algo se ha diseñado mal.
Empecemos por el diagnóstico
No necesitas saber qué herramienta quieres ni tener el proyecto pensado. Solo hace falta que me cuentes cómo trabajáis hoy y qué es lo que más os cuesta.
Te contesto el mismo día laborable. Si tienes prisa, escríbeme por WhatsApp y lo vemos ahora.
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